Translate

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Avance técnico y científico en la Segunda Revolución Industrial

El proceso de cambio técnico durante la Segunda Revolución Industrial constituyó uno de los más trascendentales desde el punto de vista histórico, cuando las innovaciones tecnológicas adquirieron el carácter de modernidad, que sentó las bases tecnológicas del siglo XX y se distanció de las bases de la primera revolución. La ciencia y tecnología en este periodo se caracterizó por la mayor complejidad de las máquinas y equipos y por una relación más estrecha entre ambas que requirió una mayor cualificación para su implantación, lo que dificultó su difusión. El núcleo del cambio técnico se diversificó hacia más sectores y se amplió geográficamente, hacia toda Europa y Estados Unidos. Algunos de esos inventos aparecieron en las décadas de 1850 y 1860, pero las innovaciones más radicales surgieron en el periodo entre 1870 y 1913 en Estados Unidos y Alemania principalmente, en los que se concentró la mayor parte de las invenciones que se desarrollarían posteriormente a lo largo del siglo XX. Todos estos descubrimientos acabaron por conformar un nuevo sistema tecnológico. El resultado de este nuevo sistema fue la ampliación de los recursos naturales dispuestos, el desarrollo de otras innovaciones tecnológicas complementarias, el ahorro de trabajo que generó un incremento enorme de la productividad, mayores beneficios, salarios más altos, precios de consumo más bajos y una gama de nuevos productos. El nuevo sistema tecnológico, en definitiva, puede considerarse el motor del crecimiento de fines del siglo XIX y del primer siglo XX. Se distinguen tres fuentes fundamentales de avance tecnológico en este periodo:1 La aparición de nuevos materiales, la lista de nuevos materiales descubiertos es larga: Destacan nuevos metales como: Acero (1855), ya utilizado anteriormente pero que se convierte por su baratura en el metal estrella de la época, sustituyendo al hierro. Cinc (c. 1830), tendrá una cierta importancia ya que al mezclarse con el hierro detiene su oxidación. Aluminio cuya historia va ligada al avance de la electricidad. Es un metal muy ligero y resistente. Fue descubierto por Wökler en 1845 pero hasta 1886 no se generaliza, cuando Hall le aplicó el proceso de electrólisis. El níquel (1860) se usó principalmente para mezclarlo con el acero y lograr así el acero inoxidable. Al mezclarlo con el cobre se crea una aleación llamada alpaca que tuvo muchas aplicaciones en el campo doméstico. Manganeso y cromo (c. 1900) El cobre tendrá también una gran importancia, al perfeccionarse su producción se va a destinar, casi exclusivamente, a la industria eléctrica, bien como conductor o bien como componente de los motores eléctricos. Productos químicos, la industria química va a experimentar una expansión sin precedentes y se van a encontrar avances prácticamente para todos los campos de la producción, unos ya conocidos pero que ahora se producen mediante procedimientos nuevos: La sosa se va a producir de manera rentable tras los descubrimientos del belga Solvay, éste hizo pasar amoníaco por agua salada, así se genera bicarbonato sódico susceptible de convertirse fácilmente en sosa; esto multiplicó la producción mundial de este producto. Los colorantes artificiales van a sustituir a los colorantes naturales anteriores y se obtendrán de productos derivados de la hulla como el alquitrán y el benzol. La investigación en este campo fue muy intensa debido a la gran demanda de la industria textil y en menos de 20 años se encontraron sustitutos de todos los tintes naturales. Los explosivos adquieren un gran desarrollo. La pólvora era el único conocido y estallaba por ignición (fuego), se van a descubrir nuevos explosivos químicos que estallan por percusión como la nitrocelulosa y la nitroglicerina, esta última del italiano Sobrero. En 1866 Alfred Nobel, también conocido por los premios que llevan su nombre, inventó la dinamita, mezcla de nitroglicerina y un tipo de arcilla llamada Kieselguhr, esto generará una gran industria de explosivos. La dinamita tendría importantes aplicaciones en la minería y en el campo militar gracias a su gran potencia y estabilidad. En el campo la demanda de fertilizantes dará lugar al desarrollo de los abonos químicos o fertilizantes sintéticos. Se van a elaborar superfosfatos y nitrato sódico, este último se elabora a partir de nitratos minerales procedentes de la Antártida. Europa era la zona que más nitrato sódico consumía. Otros elementos minerales indispensables para las plantas también se sintetizaron químicamente como el abono de potasio. El cemento portland (c. 1840) asociado al fenómeno de la creciente urbanización de la época La energía ha constituido históricamente un elemento fundamental de cualquier cambio técnico trascendente y también lo fue también en este momento. La oferta de energía aumentó y se diversificó, debido al perfeccionamiento de técnicas ya conocidas, como la máquina de Watt, la turbina o la industria del gas, y por otro lado gracias a las nuevas formas de energía, como la electricidad y el petróleo, con grandes ventajas en su utilización. La mecanización continuó con un progresivo proceso de avance, debido a la creciente escala de las unidades de producción, facilitado por el empleo del acero y otros metales y de las nuevas fuentes de energía. El hierro[editar] Puente de hierro del ferrocarril sobre el río Támesis reconstruido en 1895. El hierro seguía siendo el metal más utilizado y sobre él se van a aplicar importantes innovaciones. Thomas en 1878 inventó un sistema para explotar el hierro rico en fósforo, hasta entonces no se habían tenido en consideración estos yacimientos por el carácter quebradizo del metal. El procedimiento Siemens-Martin abarató la obtención de este mismo producto. Durante la primera revolución industrial el hierro se aplicó casi exclusivamente al ferrocarril, ahora va a encontrar nuevas aplicaciones como la construcción y el armamento. En el terreno constructivo se van a levantar puentes de hierro, estaciones de trenes, mercados, monumentos como la Torre Eiffel en 1889, y sería la base para la construcción de los primeros rascacielos en Chicago al hacer estos edificios con una estructura de hierro. El acero (aleación de hierro con una pequeña cantidad de carbono) era un metal muy caro de producir y su utilización se limitaba a escasos productos: cuchillería, aparatos de precisión... El panorama cambia al aparecer nuevos procedimientos como el convertidor de Bessemer en 1855 que permitió incrementar la producción de acero a un precio razonable. En el campo armamentístico se utilizará más el acero que el hierro, las nuevas aplicaciones pasan por la construcción de acorazados o submarinos totalmente revestidos de acero.

Revolución del transporte:


Durante este periodo el coste de los transportes experimentó un gran descenso que permitió la integración de los mercados hasta entonces muy desconectados, esto se pone de manifiesto, por ejemplo en el precio del trigo en Inglaterra y Estados Unidos, mientras que en 1860 el precio del trigo en Liverpool casi doblaba el del mercado de Chicago; hacia 1915 los precios eran casi iguales. Este abaratamiento impulsó el comercio internacional, la integración de los mercados nacionales e internacionales, la unión de zonas productoras y consumidoras de todo tipo de recursos y las migraciones generalizadas de personas. El cambio en el ferrocarril fue espectacular y siguió siendo el medio de comunicación terrestre más utilizado. Así, mientras que en 1840 el desarrollo ferroviario era todavía escaso, en Europa solo nueve países habían construido alguna línea ferroviaria, con una red en todo el continente de menos de 4.000 kilómetros y solo cuatro países (Gran Bretaña, Alemania, Francia y Bélgica) que habían superado los 300 kilómetros, en Estados Unidos en esa misma fecha se habían construido 4.510 kilómetros. Treinta años después, en 1870, se había consolidado este medio y se superaban en Europa los 100.000 km de extensión y en Estados Unidos 70.000. España en 1848, fue el décimo país del mundo en inaugurar una línea ferroviaria, la de Barcelona a Mataró, aunque en 1847 ya había entrado en funcionamiento el ferrocarril entre la Habana y Güines en la Cuba española, a estos les siguió en 1851 la línea entre Madrid y Aranjuez. Se siguieron construyendo vías ferroviarias desde los lugares en los que se había originado (Europa Occidental y noreste de los EE. UU.) hacia lugares más lejanos, creándose así las grandes redes transcontinentales de América del Norte (hacia 1870) y Eurasia (Transiberiano y Orient Express hacia 1900). El desarrollo del transporte naval fue también muy notable. Por un lado los clípers que llegaban desde Inglaterra hasta el Pacífico y Australia, supusieron el canto del cisne de la navegación a vela. Pero lo más importante fue la aplicación sistemática a los barcos de calderas a vapor de triple y cuádruple expansión mucho más eficientes, la introducción del casco de hierro en 1860 y posteriormente de acero en 1879 y la aplicación de la turbina a vapor en 1894. Estas innovaciones disminuyeron los costes de mantenimiento y funcionamiento de las naves y aumentaron el espacio reservado para las mercancías y los pasajeros. Hacia 1880 también se disminuyeron las tripulaciones y los costes con la desaparición del velamen auxiliar del que disponían todavía los barcos a vapor. Todos estos cambios permitieron reducir los fletes del transporte atlántico en un 45 por ciento.
https://www.youtube.com/watch?v=zagYh8XCrY4

No hay comentarios:

Publicar un comentario